
En una situación de lucha por la custodia de un niño existen varios actores presentes.
Los principales, sin duda alguna, son el niño y sus papás. Al entrar en disputa el padre y la madre viven una situación de gran ansiedad, que pasan también a su hijo y a la totalidad de las familias. Aquí entran sentimientos como el amor entre hombre y mujer, el amor a un hijo, el rencor, el miedo, la impotencia, los celos, etc., todos ellos sentimiento muy fuertes que normalmente llevan a que las mejores decisiones no sean tomadas.
Es en este sentido que es posible recurrir a instituciones como el ICBF o los tribunales de forma a decidir el futuro de los niños. Pero estas instituciones asumen tales dimensiones que en la mayoría de los casos no están preparadas para de una forma célere y con mínimo costo producir decisiones, por lo que se concluyó que en muchos casos de familia es preferible recurrir a las formas alternativas de resolución de conflictos, como una forma menos traumática de decidir disputas.